¿Falda para la oficina? ¡Encuentra tu modelo perfecto!

Femeninas, prácticas, cómodas y hasta saludables. Así podemos describir a las faldas que serán las protagonistas de la temporada primavera verano, así que, lee bien esta nota y renueva tu vestuario de oficina.

Para ti y para mí, quienes gustamos de vernos bien y a la moda con las últimas tendencias, ir al trabajo no tiene por qué detenernos. Bajo la formalidad y rigurosidad de la oficina, y sus documentos, archivos, reuniones y exposiciones de trabajo, podemos marcar la diferencia y vernos igual de atractivas.

Y aún mejor si se trata de lucir una prenda tan versátil y cómoda como la falda. A mí me encantan, sobre todo si hace calor, pues realmente me mantiene fresca, me permite más movilidad, y sobre todo, frente al espejo, me veo mucho más femenina.

Además de usarlas en conjuntos sastre, nos podemos poner faldas de distintos tipos como indumentaria de trabajo. Largas, cortas, en A, entubadas y hasta minifaldas, para quienes gustan de ser más osadas en un entorno formal. Las telas, texturas y diseños también varían por montones.

En una cultura de paridad y modernidad, cruzada a lo largo y ancho por el pantalón, la falda parece haber quedado relegada a un segundo plano, sin embargo, es una pieza que debería ser considerada imprescindible en tu guardarropa, sobre todo si tienes como meta, lucir fashion en todo momento, aspecto en que la falda supera a la prenda de las dos piernas.

Esto es lo que opina la diseñadora venezolana y promotora a ultranza del uso del vestido y de la falda, Gabriela Alvarado. Para ella, la postura y la expresión corporal se lucen al  máximo cuando una mujer decide ponerse alguna de estas prendas. Ella expresa que “cuando nos arreglamos para ir a una fiesta, cambiamos completamente nuestra actitud. Entonces, ¿por qué no llevar esa sensación tan rica pero esporádica a nuestro día a día, a lo cotidiano?”.

Una prenda con historia

Aunque hoy en día asociamos a la falda con las mujeres, esta prenda apareció en el inicio de los tiempos, como una indumentaria unisex, cuya herencia post género aún puede apreciarse en culturas como la escocesa o la gaélica; sí, esas de las faldas plisadas y de estampados en cuadros.

La falda se concibe desde que se inventa la prenda que rodea la cintura en la época de las cavernas, cuando los primeros habitantes de la tierra cortaban pieles y se los envolvían para cubrir sus partes íntimas y  protegerse del frío.

Así, esta prenda fue evolucionando con el paso del tiempo hasta que su uso se fue inclinando hacia el público femenino. Para la época medieval las faldas y su pariente más cercano, el vestido eran prendas de uso obligado entre las mujeres, mientras que entre los varones se hacía más popular el pantalón y sus variantes: el jubón, el pantalón tobillero, etc.

No es sino hasta el siglo XVIII en que la falda y su pariente más estrecho, el vestido alcanzó su máximo esplendor  en un sinnúmero de diseños, formas, estampados y colores, convirtiéndose en el símbolo máximo de la femineidad.

Con la era borbónica, la aristocracia se lució en pomposos vestidos con armazón de alambre debajo, complejas incrustaciones en pedrería y bordados de hechura trabajada durante largos períodos por los sastres y costureros que sin duda compétían en lograr las más deslumbrantes y monumentales prendas, pero que a la larga resultaban incómodas, llegando incluso sus usuarias a requerir de la ayuda de la servidumbre para ponérselas.

En el siglo XIX, la falda finalmente se desliga del vestido y adquiere su propia personalidad. En esa época se usaron faldas largas, entubadas, hasta los tobillos o que cubrían totalmente los pies, haciendo una perfecta combinación  con blusas cerradas y accesorios como collares, cadenas y camafeos.

Más moderna que nunca

La falda era sin duda, la prenda por excelencia de la mujer clásica, ama de casa y madre de familia, y, en los albores del siglo XX se convirtió en su aliada en el momento de hacerse escuchar y notar, acortándose, volviéndose más y más atrevida.

Así nacieron los escotes, los modelos que pronunciaban más las cuirvas femeninas. En los años de la II Guerra Mundial, algunas chicas ya se atrevían a usar sus faldas por encima de las rodillas. Modelos como los de Betty Boop o Marlene Dietrich las convencieron de dejar de lado el conservadurismo y atreverse a más.

Sin embargo, el periodo de inflexión en la historia de la falda, llega de la mano de la diseñadora británica Mary Quiant, quien, en 1965, presentó la minifalda, su nueva creación.

Esta prenda dejaba ver la pierna hasta la mitad del muslo y sus colores estridentes, hablaban por ellas posicionándolas como parte integrante de una mujer moderna, que era capaz de estudiar, ser profesional, producir y contribuir con la sociedad. Su modelo más controvertido llegó a medir 34 cm de largo.

Te imaginarás el escándalo que ocasionó en su época; sin embargo,este modelo revolucionario pronto se expandió a todo el mundo, siendo parte integrante de la colección de toda mujer hasta el día de hoy.

En los años 70, con la revolución femenina, el pantalón pasó a formar parte del guardarropa femenino. Parecía que la falda había quedado en un segundo plano, pero su rol en la historia de la mujer, no lo permitiría. Hoy en día, la falda sigue siendo una opción insuperable que nos hará lucir aún más nuestra esencia de atractivo, belleza y sensualidad.

Para todos los gustos

La falda siempre es una buena opción estética, por la variedad de sus formas y diseños que resaltan y estilizan nuestra figura. Y hasta podría decir que es una opción muy saludable, si de cuidar nuestra zona íntima se trata.

Y hay modelos para todos los gustos: plisadas, rectas, acampanadas, en A, minis y hasta microfaldas de todo tipo de telas, colores y texturas que se amoldarán a tu estilo y ocasión en que desees usarlas. Claro, yo no elegiría estas dos últimas para ir al trabajo, sin embargo, esto nos dice mucho de las innumerables posibilidades de una prenda que se reinventa con el paso del tiempo, para seguir siendo parte de nuestro guardarropa.

Para la oficina, por ejemplo te propongo los siguientes modelos de faldas con los que se te verá regia:

  • Recta

La falda más clásica y la que nunca debe faltar en el armario pues te salva de todo inconveniente. Estas son las que usan las ejecutivas y secretarias y se confeccionan en telas como lino, tafetán, paño, pana, etc. También se suele elegir este modelo de falda para conjuntos sastre. Si estás en el trabajo y tienes una reunión formal más tarde, con esta falda estarás regia.

  • Larga

¡Atención! la falda larga vuelve con todo en esta temporada y la que se viene. El estilo hippie, hindú y del siglo XIX en que el largo incluso llegaba a esconder los pies, marcarán la pauta, por lo que no debes dejar de tenerla en tu closet. Con un saco estilo sastre, un body o polo formal pegadito o una blusa se te verá excelente. Los colores para el invierno se mantendrán sobrios (marrones, grises, pasteles, tonos tenues en general), pero en la primavera ya podrás ensayar con colores más alegres.

Como accesorios en la primavera y verano 2012, las faldas se verán aún mejor con cinturón y collares largos. Si eres de las que usan sombreritos, pues qué mejor que añadirlos como parte de este look que se viene con todo.

  • Plisada

No estoy segura de si lo usaba Mery Poppins, pero inevitablemente me recuerda a ella… y también a los escoceses que marchan con sus gaitas en mano. La falda plisada es una buena opción para chicas que tienen mucho busto, porque desvía la mirada hacia abajo, aunque le cae a bien a cualquier chica en general.

Combínala con blusas, bodys de textura lisa, para que no se te vea sobrecargada y adórnate con un collar largo.

  • Faldas en A

También llamadas trapezoidales se ajustan a la mayoría de tipos de mujer. Y mejor aún si van justo encima de la rodilla. Este modelo de falda se hizo muy popular en los años 50 y 60, pero hoy en día siguen siendo una muy buena opción para tu guardarropa.

Si tienes las caderas anchas, una falda en A te vendrá de perlas pues disimulará más esa región . Añádele un cinturón y úsala con una blusa pegadita o polo formal.

  • Falda acampanada o de sirena

Una de mis preferidas pues contornea mejor la figura haciéndote lucir más femenina que nunca. Su forma viene ajustada o pegada al cuerpo hasta la altura de las pantorrillas y luego de abre en un vuelo perfecto.

Ya sean bien largas o hasta la mitad de las pantorrillas, tu sensualidad se verá súper acentuada. Las faldas licradas o de telas permeables por ejemplo, acentúan nuestras formas.

  • Entubada

Una falda bastante formal y que nos da la forma que buscamos. También llamada, falda lápiz, se pega bien al cuerpo resaltando las caderas y normalmente llega hasta encima de la rodilla. Con una blusa y saco sastre nos viene de maravillas. Mejor aún si viene con un escote a la inglesa por detrás o los costados.

Eso sí, como este modelo pondrá al descubierto esa pancita que quieres ocultar, ponte un accesorio, como cinturón de hebilla ancha, o bolsillos adelante, para desviar la mirada hacia otro lado.

Por último, y como para finalizar este recorrido por el mundo de la falta, te dejo con este interesante video que describe las tendencias para esta temporada, en esta prenda de vestir.

Imagen: DaisyVega, TheMustHave, Fashonz4you, BlogViste-m.com, Renstore, ArteXIX, Wikia, Mujerhoy.com, MiCajaDeCostura, RosaBueso, Indicepedia, Maraustralis, Salmi, Modas.

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Acerca del autor

Escrito por Carla Gonzales

Egresada de Literatura en la UNMSM, periodista y correctora de textos y estilo. Actividades: leer, escuchar rock clásico, jazz, blues, proyectos literarios.