Qué hacer si tu jefe te hace la vida imposible

¡Y sí que sucede! Puede ser una de las experiencias más traumáticas a las que nos podemos enfrentar (¡dímelo a mí!). Ningún ser humano es perfecto y eso lo sabemos. Todos tenemos nuestros defectillos y también nuestras cualidades.

Pero qué pasa cuando tu jefe específicamente se dedica a hacer cada uno de tus días insoportables. ¿Cuál es el límite que debes soportar, cómo debes manejarlo y qué decisiones debes tomar?

Es justamente con lo que te pienso ayudar. Conversé con la psicoterapeuta Evelyn Bezada del Instituto Guestalt de Lima, quien además de darme algunas pautas me contó algunos casos de terror. ¡Ni hablar de convertirnos en uno de ellos!

¿Cómo reconocer que tu jefe se está pasando de la raya?

Todos los trabajos tienen su propio grado de tensión y esta puede ser saludable. Te ayuda a mantenerte alerta y le da cierta sazón a tu día. Pero cuando esa tensión excede ciertos límites y tu ambiente laboral se vuelve agresivo, es totalmente contraproducente. Por eso es importante que analices cuál es tu caso.

Hazte las siguientes preguntas, si a la mayoría contestas afirmativamente tu situación es complicada y puede que vaya complicándose aún más, en tanto comiences a sentir que tienes menos salidas.

  • ¿Te hacen a un lado en las reuniones?
  • ¿Tu opinión casi nunca cuenta o es poco valorada?
  • ¿Te encargan tareas que no te conciernen?
  • ¿Usualmente tu jefe te dice frases como «hay muchos esperando por tu posición», «te pago más de lo que debería» o «cualquiera podría hacer mejor tu trabajo»?
  • ¿Tienen poco respecto por tu vida privada? ¿Debes quedarte haciendo horas de más a pesar de tener compromisos familiares?

  • ¿Tu jefe te llama por teléfono fuera del horario de trabajo y exige que le contestes?
  • ¿Te han acusado de alguna conducta poco honesta de la que no has sido responsable?
  • ¿Parecen controlar cada minuto de tu trabajo intentando encontrarte en alguna conducta «inadecuada»?
  • ¿Te amenaza con la posibilidad de que puedas perder tu trabajo en cualquier momento?

¿Cómo te fue con el cuestionario? ¿Has reconocido varias de las conductas que mencioné? Si es así, definitivamente no te estás sintiendo bien en tu centro de laboral y lo más probable es que todas las mañanas se te haga un mundo levantarte para ir. Y justamente sentirte así es otro de los signos que te harán ver que la presión que sientes ya no está dentro de lo normal.

El término científico: mobbing

Para que te des cuenta de lo grave que puede ser esta situación, te contaré que ya existe un término para conceptualizarla: «mobbing» (así como existe el término «bullying» para el acoso en escuelas). Nuestra especialista nos explicó que se trata de «un contexto laboral en el una persona sufre de violencia psicológica extrema de forma prolongada”.

Como podrás imaginarte, la violencia psicológica al no tener señales concretas (como las tiene la violencia física) es más difícil de establecer. Pero basta con que analices la forma en la que te sientes. Al principio, lo más probable es que demuestres cierto grado de rebelión ante lo que estás viviendo.

Puede que te quejes con tus amigos, familia o incluso otros colegas comentando sobre lo que te está sucediendo o las conductas de las que eres víctima. Lamentablemente, en tanto la presión sea mayor, tus conversaciones versarán básicamente sobre el mismo tema (trabajo, trabajo, y más trabajo…).

Sin embargo, esta no es la fase más grave. Hasta aquí estás reaccionando e incluso desahogándote, pero pasado el tiempo tu «rebeldía» podría convertirse en depresión y ansiedad. Algunos de  los signos que deben ponerte alerta son los siguientes:

  • Comes de más o en su defecto has perdido totalmente el apetito.
  • Sufres de insomnio o tienes pesadillas (muchas veces relacionadas al trabajo o a tu jefe)
  • Tienes dificultades para respirar.

Este estado según lo que nos comenta la Dra. Benzada, también se traducirá en dolencias físicas:

  • Migrañas (¡ese dolor de cabeza que parece no irse jamás!),
  • Gastritis
  • Dolores de cuello o espalda son las más comunes

¡Ojo! Con el tiempo estas molestias pueden recrudecer, convertirse en crónicas o llamar a otras enfermedades mucho más difíciles de controlar.

Lo más probable es que tu vida personal se vea seriamente afectada porque tu trabajo te absorbe más de lo adecuado y porque aún cuando físicamente ya no estés ahí, tu mente sigue en gran medida conectada a él.

Tu teléfono se ha vuelto tu anexo y no necesariamente porque esperas la llamada de tu novio o tu mejor amiga, sino la de tu jefe. Cuando te sugieren algún plan, tu respuesta muchas veces puede ser «no sé a qué hora terminaré en el trabajo«.

¿Qué hacer si eres víctima de tu jefe?

Es el momento de las decisiones; esta situación no puede continuar y te lo digo por tu salud mental, emocional y físca. Además, tu familia y amigos han comenzado a sufrir las consecuencias y te lo han dicho. No pareces ser la misma persona desde hace unos meses y gran parte del tiempo estás desanimada o «exaltada».

Si realmente consideras que estás sufriendo «mobbing», debes conversar con el superior de tu jefe y explicarle específicamente lo que está sucediendo. Evita emitir juicios de valor como «es malo, estricto, amargado, etc.«. Limítate a contar los hechos para que no se vea como si fuera un tema personal.

Si eso no funciona, o tienes la mala suerte de que tu jefe sea el dueño de la empresa y no tengas más a quien acudir, intenta hablar con él directamente. Házlo cuando se encuentre de mejor humor para que pueda escucharte y procura ser lo más clara posible.

Momento de decisión en tu trabajo

Pero resulta que nada de lo anterior, da resultado… Creo que ha llegado el momento que tomes una decisión mucho más radical. Lo que nos dice la Dra. Bezada, es que lo importante es que nos sintamos bien y «si nuestro trabajo ha comenzado a menoscabar nuestra salud, es preferible buscar otras opciones«.

A veces resulta un poco difícil porque a pesar de todo ya estamos familiarizadas con el ambiente y tal vez durante este proceso tu autoestima se ha visto dañada y no te sientas del todo capaz de enfrentar nuevas situaciones.

¡Al contrario! Antes que sigas sufriendo más maltratos, encuentra un ambiente en el que realmente te sientas valorada. Recuerda que tu trabajo no tiene por qué ser una carga sino que debe ser la fuente de satisfacciones personales.

Te lo digo basándome en mi propia experiencia. Hace no mucho, me vi prácticamente obligada a renunciar porque el ambiente y el trato eran pésimos en un trabajo anterior. La verdad es que siento que envejecí durante los meses que permanecí allí, dormía muy mal y sentía una presión en las sienes permanente. Mis obligaciones laborales se convirtieron en una carga y cada día contaba los minutos que faltaban para irme (claro, siempre y cuando no tuviera que hacer múltiples horas extras)… ¿te has identificado?

Estando alejada de todo eso, me siento mucho más animada y tranquila… y me pregunto porqué demore tanto en tomar la decisión. Si te encuentras en una situación similar, haz un análisis para no alargar algo que resulta perjudicial para ti y date el gusto de decirle a tu jefe «¡hasta aquí!«. ¡Mucha suerte!

Imágenes: beyondburnout, notesintern, cucoalmeria, codeconutrilife, secretariadedireccion, mejoratusalud, tugentelatina, lindsayrgwatt, cnn, psicodinamico, andresubierna,

Etiquetas : , ,

¿Te gustó? Ahora COMPARTELO en tus Redes Sociales

Artículos relacionados

Acerca del autor

Escrito por Irina Melgar

Mi pasión es escribir, el cine y caminar...!