Mi balance luego del primer día de trabajo

El empezar una nueva etapa de nuestra vida nos llena de mucha emoción -sobre todo, si es la oportunidad que estábamos esperando desde hace tiempo-, pero también de un temor por enfrentarnos a algo desconocido y que implica unaimportante dosis de responsabilidad, como el trabajo.

Si al iniciar el primer día en nuestro empleo nos encontramos algo nerviosas, puede ser que al final del día lo estemos mucho más, ya que al ponernos en contacto con la nueva realidad podemos compararla negativamente con las expectativas que teníamos sobre ella.

Es muy común al comenzar en la oficina -o el lugar donde nos toque trabajar- cometamos una serie de errores típicos de quienes recién se están adaptando a un sistema.

Además del modo en que se llevan a cabo las tareas, también hay una especie de código que manejan nuestros nuevos compañeros al tratarse entre sí y al que aún no estamos familiarizadas, precisamente, porque recién los conocemos. Así mismo, sean amables o herméticos debemos ganarnos la confianza que ya tienen entre ellos y eso no siempre es tarea sencilla.

Por todo ello es completamente normal que nos sintamos un tanto desubicadas y hasta creer que somos tontas por la cantidad de errores cometidos. Estos pueden ser más de los que imaginamos y hasta los que nunca nos hubiéramos pensado, con la consiguiente molestia de alguna de las personas que trabajan con nosotras, más aún si nos percibe como una amenaza para su puesto.

Lo que les acabo de decir no es para alarmarse, pero sí para tener muy presente que aunque el trabajo en el que estemos nos haya parecido una maravilla antes de empezar y luego una cosa muy distinta, no hay por qué desmoralizarnos ni mucho menos. Así que lo más recomendable es llegar a casa, darnos un baño de agua caliente y con una ropa cómoda sentarnos a ver TV para deshacernos de las malas vibras y pensar mejor las cosas.

Una vez más relajadas podremos hacer un balance de nuestras actitudes y aptitudes para desempeñarnos laboralmente de la mejor manera, haciendo frente a las dificultades que puedan presentarse en nuestro entorno de trabajo.

Por ello es recomendable hacer un plan de trabajo personal en el que también incluyamos algunos recursos para integrarnos más pronto al grupo. Por ejemplo, podríamos googlear los nombres de algunos de nuestros compañeros para saber más de ellos y de las cosas que les gustan. Pero ante todo no dejemos de ser nosotras mismas para que nos quieran por lo que realmente somos y valemos.

Imágenes: News Talk 1450, News Thump.

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