¿Cómo dividir mi tiempo laboral de mi tiempo personal?

Para terminar nuestra carrera es requisito llevar prácticas pre-profesionales que no solo nos permitan acumular créditos para poder egresar de la universidad/instituto, sino también adquirir conocimiento del mundo laboral.

Aunque recibir un buen nivel de formación académica es clave para desarrollarnos como profesionales, también necesitamos aprender la lógica de la realidad en los trabajos. Si bien hay condiciones que acordamos con los empleadores antes de iniciar en un nuevo puesto, la realidad suele ser distinta a lo que creemos.

La organización del tiempo es uno de los factores que más nos «alborotan» el estado de ánimo y el pensamiento cuando lo distribuimos entre nuestras actividades laborales y las que forman parte de nuestra vida privada.

Si bien tenemos un horario de trabajo establecido, resulta casi imposible terminar nuestras actividades a la hora de salida. Por lo general nos quedamos más tiempo y hasta llevamos alguna «chambita» a casa. Se supone que no debería ser así, pero aparte de aparte de que algunos jefes tienen actitudes explotadoras, otro gran porcentaje del problema reside en nuestro propio descuido y el no dejar las cosas en claro.

Así como para todo hay solución en la vida menos la muerte, también hay manera de dividir con mayor efectividad el tiempo laboral del personal, considerando que el primero casi siempre suele entrometerse en el segundo.

  • Por lo general terminamos nuestras actividades diarias una hora después de la salida oficial. Pero así como tomamos esta precaución, tampoco debemos confiarnos de haberlo hecho y «relajarnos» más de la cuenta para cumplir con las cosas dentro del plazo estimado.
  • Si en la empresa nos proporcionan un equipo celular, apaguémoslo cuando salgamos de la oficina y durante nuestros días de descanso y que no se nos ocurra revisar mails del trabajo en esos momentos. Ojo que hasta nos pueden llamar a nuestros teléfonos de casa (si hemos dado el número), así que dejemos dicho que no estamos para que no perturben nuestro tiempo de relax.
  • En caso no nos den equipo telefónico, identifiquemos las llamadas del trabajo con un ringtone distinto. Por lo menos ello nos dará tiempo de tener una excusa en mente para no haber contestado.
  • De ser posible, inventemos una actividad adicional a nuestro trabajo, como estudiar una especialización (cosa que no nos caería mal) o cuidar a una persona, de modo que cuando nos soliciten quedarnos en la oficina para hacer cosas fuera del horario de trabajo, podamos tener un pretexto sólido para negarnos. O simplemente, ser firmes en decir que no y hagamos valer de una vez por todas nuestro derecho al descanso.

Imágenes: MetroNoticias, Hola.com.

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